ÍNDICE POEMAS

- Amar sin embargo amar
- Ella
- Otra vez entras en mi taza de café
- Pacífico
- Robo


Amar sin embargo amar

amar
el amor
sabe
madura
se encuentra
la mujer
como tus curvas
masculinas
mis piernas
acariciar
me dejo
las mías
para encontrar
echar tus manos
me dejo
sin tu presencia
el silencio
cruje
sentada
tu llegada
espero
te une a mi
la historia
sin embargo
la historia
te une a mi
espero
tu llegada
sentada
cruje
el silencio
sin tu presencia
me dejo
echar tus manos
para encontrar
las mías
me dejo
acariciar
mis piernas
masculinas
como tus curvas
la mujer
se encuentra
madura
sabe
el amor
amar

Poemario Todas las que soy, 2003

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Otra vez entras en mi taza de café

otra vez entra en su taza de café
él lee
ella escribe
algo ha cambiado desde que comenzó a escribir
huele su silencio lo acompaña
y una vez más el silencio
ese silencio cómplice
los envuelve en la cocina
es un pretexto más para encontrarse
y no dejar nunca de hacer y hacer el amor

compartir es un verbo peligroso

tímidamente se alejan de ese rincón
el carozo cae sobre la mesa
pasan los minutos las horas el no tiempo
temen esa necesidad de soledad prolongada
clasifican el capricho, el celo, lo que aún no conocen

compartir es un verbo peligroso

hasta que sus rostros se unen se funden
recuperan la respiración antes perdida
de las manos se toman
de las bocas besos
y así no existe ni el recuerdo ni la memoria

compartir es un verbo peligroso

el reloj marca las doce
ella se pierde entre las paredes
él sale de su taza
toma el café y escribe
ella entra en los papeles
y se confunde con el silencio
ella
él
y  nuevamente él y ella
solo queda compartir
y es peligroso

compartir es un verbo peligroso


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Ella 

ella se detiene en el paraíso tras el ejercicio de la demorada libertad
el mar se asimila en su cristalino aire a sus ojos
y poco puede decir su voz a través de sus manos calientes
casi hirviendo, su boca, también demorada avanza
se repliega entre las sillas
la habitación se convierte en un cementerio
salen pájaros gigantes por todos los rincones
ella mira, no hay nada que hacer, mira
el polvo ya quitado de los trastos, ya limpio todo y aún más
ella desea decir algo, espera el momento que nunca llega

ya que el tiempo es cosa de los humanos

Inédito, 2006

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Pacífico

el día del mar se acerca, las hojas se espesan, las caracolas zumban su voz mareada, el oleaje se estremece contra las rocas y tú me miras, yo me lanzo de pies a cabeza al fondo del océano mar azul platino, arenas movedizas y dibujo con mis largos dedos tu figura para penetrarte hasta el infinito y mecerme en tus brazos interminablemente placenteros, deleitantes, tus dedos ya encuentran lo que buscan porque saben lo que quieren, y allí están mis pechos rogando el sin parar de tu sexo, y me explayo por toda la cama, me queda pequeña, y me hago chiquitita, como una pulga feroz me erotizo entre tus cabellos, tus lunares izquierdos y derechos, me meto en tu orificio nasal para buscar tus inhalaciones y salir despedida tras una exhalación de espasmo de vértigo encontrado con el mío

Inédito, 2006

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Robo 

el suelo estaba sucio pero no se detuvo a limpiarlo, justo a tiempo una mosca se posó sobre la fruta madura y cayó al suelo como un jarrón antiguo y se rompió en mil pedazos, ella sí estaba lista, su compañero humeó el rostro casi en pleno insomnio, dijo que estaba cansado, ella abrió y cerró la puerta y volvió a cerrar y abrir la puerta y así tantas veces hasta que se dio cuenta que ya estaba afuera, bajó las escaleras, cogió el primer transeúnte y lo llevó hasta el césped más tierno, lo desnudó, le quitó la ropa, le quitó el corazón, le robó un beso, dos besos, tres besos, toda una vida, desde la ventana se asomaban, ellos, aquel bosque oscuro era un incandescente refugio, de repente todo cesó, una paz casi intranquilizadora conmovió las aceras, ella se vistió, lo vistió, le entregó su corazón, casi entero, volvió a su casa, abrió la puerta, la cerró y nunca más volvió a salir

Inédito, 2006

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